Esto no es una lista de versiones. Cada cosa que entra aquí está porque alguien que lleva un centro se encontró con el problema, así que lo que se cuenta es qué trabajo te quita.
Un plazo legal no corre en sábado ni en un puente local. El calendario de festivos se deja puesto en la puesta en marcha y los plazos de cada ficha se cuentan con él, así que la fecha que ves en pantalla es la que puedes defender.
La carta al propietario y la comunicación a la comunidad autónoma salen desde la propia ficha, con sus datos dentro, y quedan guardadas en el expediente del animal. Si hay que volver a enviarlas, es el mismo documento, no uno parecido.
El municipio entra con su cuenta y consulta sus animales y sus informes cuando quiera, sin pedírselo a nadie. No ve los de los vecinos, ni ellos los suyos. Pensado para el ayuntamiento que tiene el centro externalizado y quiere saber qué ocurre con lo que paga.
Cuando el centro pone el chip a un animal que llegó sin identificar, la titularidad pasa a ser suya. Eran dos gestos en dos pantallas distintas y ahora van juntos, con el veterinario y la fecha ya puestos.
Es un servicio que muchos centros prestan y que no es el alta de un animal. Tiene su propio registro, su informe del periodo y se queda apagado si no se usa.
Quien alimenta una colonia da el parte desde su teléfono: lo que ha visto y una fotografía si hace falta. Llega al centro con fecha y autor, en vez de en una llamada o un mensaje que se pierde.
Castellano, inglés, catalán, gallego, euskera y valenciano, cada uno con su propia dirección.
Que el expediente de un animal se sostiene solo: su plazo está contado con los días que de verdad cuentan, las cartas que hubo que enviar están dentro con su fecha, y quien tenga que rendir cuentas puede entrar a verlo sin pedir permiso a nadie. Eso es lo que ahorra las horas de repasar a mano antes de presentar algo.
Hay un entorno de demostración con datos de ejemplo. Se pide aquí y llega el acceso por correo.