Administración pública

Colonias felinas y Ley 7/2023: lo que el ayuntamiento tiene que poder demostrar

La ley pone en manos de las entidades locales el censo de las colonias, la gestión por el método CER y la acreditación de quienes las cuidan. Esto es lo que queda escrito —y lo que se puede enseñar— cuando lo lleva Kobijo.

El censo de colonias, al día y con su mapa

Cada colonia con su ficha, su número de registro y su sitio en el mapa; cada gato con su identificación, su sexo y su estado de esterilización. Cuando llega la pregunta de cuántos gatos hay y dónde, la respuesta ya está escrita.

Las esterilizaciones, con su fecha y su firma

Cada actuación veterinaria queda con su fecha, el producto y su lote, y el profesional que la hizo. Es lo que convierte «aquí se hace CER» en un expediente que se puede mirar.

Quien cuida la colonia, acreditado

Carné con foto, documento y fecha de caducidad, que cualquiera puede comprobar desde su móvil sin entrar en el sistema. Y cada visita queda fichada por la persona que la hace.

Las incidencias, con foto y con seguimiento

Una queja vecinal, un gato herido, comida donde no debe: la incidencia entra desde el móvil con su foto y su fecha, y no desaparece hasta que alguien la cierra.

Las actas de inspección y su revisita

El acta sale con sus documentos adjuntos y, si queda algo pendiente, con la fecha de la vuelta. Sirve para acompañar un informe técnico sin volver a redactarlo.

Y la responsabilidad, donde le toca

Quien firma no tiene que responder de memoria por lo que hizo un voluntario: cada visita, cada incidencia y cada carné llevan su fecha y su nombre.

¿Y lo que hay que presentar?

Las actas de inspección y las incidencias de colonias son dos de los once informes que salen del propio trabajo del día a día, todos exportables a Excel.